lunes, 10 de septiembre de 2012

Talca, París y Londres

Calle 1 Sur
 

En este artículo escrito por el doctor Francisco Hederra Concha y publicado en la revista “En Viaje” en el año 1942, hace referencia a la famosa frase que ha llegado hasta nuestros días. También en el Mall ubicado al lado del Casino tiene en su segundo piso un reloj de tres esferas indicando las horas de estas ciudades en cada una de ellas.
En la calle Uno Sur o del Comercio, donde hubo después una librería, había una tienda que se distinguía entre las otras por su aspecto elegante y novedosa exhibición de mercadería. Era nota saliente en el desaliño y vulgaridad de las amontonadas tiendas de entonces.
 
Tras los vidrios de la ventana había un telón de alzar y bajar, en cuyo centro se podía leer escrito en grandes letras Sombrerería de lujo de Ferdinand. Bodineau”. – Artículos para “Caballeros”, y abajo, en la guarda del telón y en  el zócalo de la ventana:  "Talca, París y Londres".


1 Sur con 5 Oriente
 
Entonces era Talca punto de término del ferrocarril y los pasajeros que venían del norte o del sur estaban obligados a pernoctar en la ciudad, y era en las tardes y noches ver gentes desconocidas que miraban con cierta displicencia las pobres tiendas y ambulaban por la calle oscura muy poco transitada.
La Sombrerería Bodineau tenía un amplio ventanal en donde se exhibían artículos de novedad y gusto. En la tarde y en la noche aquella ventana profusamente iluminada era un vivo contraste con la de las otras tiendas y almacenes. Un verdadero foco de luz llamativo, deslumbrante en la pobre iluminación de la calle y en la parpadeante de las tiendas.

Estación de Talca

La ventana aquella era como un tropezón puesto a la curiosidad, un aviso de luz al transeúnte y, precisamente, eran los viajeros quienes mejor lo sentían y lo aprovechaban, acudiendo a aquella ventana con la esperanza de llenar, de entretener algún rato en la larga y aburrida espera del día siguiente, en que tendrían tren para seguir el viaje.
Y fue en aquella ventana amplísima, novedosa, bien surtida, donde muchos viajeros leyeron con sonrisa irónica: “Talca, París y Londres” y apuntaron en su memoria el ingenuo y petulante aviso de un comerciante francés. Tanto lo leyeron y repitieron que al fin llego a ser una frase popular. En más de una memoria solo quedo, de la corta y molesta estada en Talca, la impresión y visión de aquellas tres palabras y el vivo contraste de sus valores.

Mercado 1928

Entonces Talca tenía fama de orgullosa y altiva. Se había permitido en más de una ocasión la valentía de elegir sus representantes en el Congreso sin oír las ordenes de la Moneda; había hecho una revolución o levantamiento al Gobierno; un auto de fe quemando en la plaza pública una sentencia de la Corte Suprema; contaba con el núcleo más numeroso de radicales entre la gente “bien”; tenia sentimientos y aspiraciones regionalistas contra el odioso centralismo de la capital.
El candoroso anuncio del comerciante francés dio ocasión a esta enemistad de muchos y lo convirtieron en un apodo o mote burlón, intencionado: ¡Talca, París y Londres! Solo la fanfarronería talquina podría comparar estas capitales.
Tanto se repitió el Talca, Paris y Londres, que hasta los conductores de trenes lo aprendieron. Un señor Marín, que se hacía llamar “el rey de los conductores”, decía llegando a Talca: “¡París señores!” y hacia un ademan apropiado a la noticia.
 
Iglesia Santo Domingo
 


Un día, una pluma talquina, escribió este mote en un diario de la capital, y uno de los de aquí cometió la simpleza de reparar en él, darse por aludido y aun protestar, lo que fue suficiente para que lo repitieran y quedara como un gesto de muchacho travieso al viejo gruñón de tan sensible epidermis. Y mientras haya un talquino que se moleste, habrá un majadero o gracioso que lo repita, que lo escriba en un diario, en los muros de la estación, en cualquier parte.


Posteriormente aparecieron varias versiones. La primera, más cercana a la redactada por el señor Hederra.
Benito Riquelme González, creador del museo bomberil, pintor, poeta, artesano del periodismo y archivero de las cosas antiguas de Talca, relata su propia versión que se ajusta a la del investigador doctor Francisco Hederra Concha.
Habría sido el comerciante Francisco Bedineau, quien instalo una tienda de sombreros de lujo en la 1 Sur con 11 Oriente, que llevo su nombre.
Este comerciante, fue quien introdujo por primera vez en el comercio talquino, la iluminación de vitrinas, por medios rudimentarios. Aun no había llegado la energía eléctrica.
En el zócalo de la tienda “Bedineau”, se pinto una lectura que lo explica todo “Talca, Paris y Londres”, junto a un tarro de pelo (sombrero parecido al de copa), guantes blancos y bastón, que eran las “armas” de los caballeros de la época y que adornaban la vitrina en cuestión.
 
1 Sur con 3 Oriente
 
La otra versión…
No con mucha certeza, Augusto Hillmer Gambino, ex bombero, hombre que sabe mucho de Talca, recuerda el origen de la frase, con otros antecedentes, dignos de considerar.
Cuenta que varios años atrás, hubo una tienda de ropa fina en la 1 Sur al llegar a la 2 Oriente, que según él, establecería el slogan, que sintetiza la arrogancia de los talquinos.
 
1 Norte entre 4 y 5 Oriente
 
Su dueño, habría sido el ciudadano francés Alejandro  Giraud, quien bautizo su negocio con el nombre de “Le Primevere”. Un día hubo que dar a conocer la nueva línea de sombreros y vestimentas enviados desde Europa, para la venta en dicho negocio.
Fue aquí cuando se contrato los servicios de un pintor, a quien se le encomendó la misión del caso. Había que agregar en los muros de la tienda “Le Primevere” las palabras: “Con importaciones desde Paris y Londres”. Nada más.
Pero el destino le jugó una travesura al pintor. Allí quedaron escritas por muchos años las palabras “con sucursales en Paris y Londres”. De allí, quedo configurada por decenas de años la arrogante frase que distingue hoy y siempre a “Talca, París y Londres”.
 
 
Hoy, esto lo ha sabido aprovechar una flota de buses de la zona que lleva por nombre “Talca, París y Londres” pintado en sus costados.
 
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Cualquiera de las versiones puede ser la verdadera. Eso lo decide el lector ya que en cuestión de gustos no hay nada escrito.


 

 
 
 

 
 

 

 

2 comentarios:

  1. Me la habían contado que la dicha tienda 'Talca. Paris y Londres' estaba ubicada frente a la estación y que entonces antes de la construcción de la actual (Alessandri, 1930's) el letrero se podía leer desde los trenes y de ahí su difusión hilarante por todo Chile

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  2. y, por cierto, los mencionados buses yo los había mirado a huevo, pero son harto buenos, la verdad ;)

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